Eres mexicano, pero elegiste Francia en concreto, Lyon como tu país de adopción. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión y cómo acabaste allí?
Llevaba algunos años dándole vueltas a la idea de vivir en Francia. Pensaba que podría ser muy estimulante creativamente y, a la vez, un poco más tranquilo. Para mi es un contraste muy fuerte considerando que yo vengo de Ciudad de Mexico y de vivir en Los Angeles que son ambas ciudades enormes. Al igual que Los Ángeles y Ciudad de México, la escena artística francesa es dinámica y profundamente multicultural. Es un punto de encuentro donde convergen culturas de muchas partes del mundo, algo que encuentro particularmente inspirador.
Aunque había estado en Francia varias veces, solo había visitado Lyon una vez y muy brevemente. En París, tengo una relación muy especial con mi estudio, Bodystaff, y es una ciudad espectacular, pero mi esposa y yo buscábamos un ritmo de vida más tranquilo: una ciudad culturalmente activa, pero más pequeña, sin el caos de una capital.
Mientras decidiamos a qué ciudad irnos, recibí una invitación para trabajar en Electric Stone, un estudio que no conocía personalmente, pero me gustó el estudio y el estilo de los tatuadores sentí que iba acorde con mi trabajo. Además, Lyon nos pareció ideal, tanto por su tamaño como por su ubicación, bien conectado con otras grandes ciudades europeas y con una oferta absolutamente de todo.
Así que decidí arriesgarme y empezar una nueva vida aquí. Hasta ahora, todo está saliendo mejor de lo que esperaba. El estudio es acogedor, profesional y está muy bien cuidado, y tanto el equipo como los clientes me han dado una excelente bienvenida, siento una buena química en general. En resumen, fue una decisión lógica pero tambien en base a una corazonada, con mucha intuición y curiosidad por probar, pero definitivamente me daba miedo porque no tenia idea como iba a resultar, por mas que uno planee las cosas no sabes que va a pasar hasta que ya estás ahí.
¿Cómo llegaste al tatuaje en tu trayectoria artística? ¿Y cómo crees que tus estudios de escultura y grabado han influido en tu estilo?
Mi interés por el tatuaje existía antes de la universidad, pero no me atreví porque no conocía a ningún tatuador y tenía miedo. Compré mi primera máquina a los 16 años, pero no me atreví a usarla hasta los 22. En aquel entonces, veía el tatuaje solo desde una perspectiva artística; no lo consideraba un trabajo. A mi el tatuaje se me hacía algo increíble porque no entendía cómo podían dibujar directamente sobre la piel sin borrar, sin cometer errores y lo permanente del tatuaje. Así que durante años me limité a coleccionar revistas de tatuajes sin tocar la máquina. Incluso mi portafolio de solicitud de ingreso a la universidad incluía trabajos inspirados en tatuajes de prisiones, y admiraba mucho el trabajo del Dr. Lakra. Fue durante la universidad cuando empecé a tener contacto con personas cercanas al mundo del tatuaje, como mi pareja actual, quien me animó y me puso en contacto con un amigo que me dio la información básica que necesitaba para empezar.
Cuando empecé a tatuar, no tenía a nadie que me enseñara, así que trabajaba exclusivamente con líneas. Mi formación en grabado y estampa me ayudó a resolver imágenes sin sombras, y esa limitación técnica fue clave para desarrollar un lenguaje cercano al grabado, utilizando únicamente los recursos que tenía en ese momento.
Ahora que ya he visto mi trabajo cicatrizado de varios años, prefiero pensarlo como una serigrafía. En esta técnica es importante la síntesis y adaptación del diseño para que sea viable a la hora de imprimir. Hay muchísimos factores técnicos que influyen en el resultado; como la separación de las líneas, la cantidad de detalles, el ángulo, la presión, la malla, la densidad de la tinta, incluso el clima. Es muy fácil que toda la imagen se obstruya o que la malla se bloquee si se omite algún detalle. Simplemente no se puede imprimir todo exactamente como se dibuja porque el medio tiene sus propias características y limitaciones. Al igual que con la piel, hay que adaptar los dibujos al cuerpo y procesar las imágenes teniendo en cuenta la cicatrización para evitar que el tatuaje se vuelva completamente negro o no se entienda.
Hablemos específicamente de tu estilo, caracterizado por el contraste entre áreas sólidas y piel vacía, así como por diseños florales y ornamentales. ¿Qué aspectos crees que merecen más atención?
Actualmente, los proyectos que más me piden son ornamentales, pero me gustaría que los personajes tuvieran un papel más destacado porque creo que tienen cierta singularidad que me parece bonita, aunque yo entiendo que estos personajes tienen una carga simbólica o religiosa con la que quizás no todo el mundo se siente identificado, pero yo los hago de todas formas porque me gustan mucho y espero que en algún punto tengan el mismo protagonismo que otros proyectos.
¿Ha habido alguna evolución o cambio a lo largo de tu carrera como tatuador?
Sí, ha habido bastantes cambios. Empecé haciendo grabados bastante sencillos, de estilo medieval o inspirados en las cartas del tarot, limitándome a lo que mis habilidades técnicas me permitían en ese momento. Con el tiempo, comencé a hacer reproducciones de grabados o pinturas más complejos, con sombras y líneas finas, pero me interesaba expresar más mi propia visión artística, así que poco a poco me fui alejando de eso. Con el tiempo, mi obra se volvió más sintética, y todavía sigo en ese camino. A medida que progresas y ves los tatuajes curados, aprendes constantemente qué se puede mejorar.
¿Qué elementos de la cultura de tu país de origen incorporas a tu obra?
México es un país con una gran diversidad cultural. Personalmente, las iglesias me inspiran mucho porque aúnan arquitectura, escultura, pintura, historia, religión y patrimonio. El arte novohispano y el prehispánico me impresionan, y los textiles, en particular, son mi mayor fuente de inspiración actualmente. Pero, en general, diría que la imaginería religiosa mexicana, con su estilo ornamentado, sus miles de ángeles de estilos muy variados, las invocaciones a la Virgen de Guadalupe y la representación de la Santa Muerte, es lo que más me inspira. Si bien el catolicismo tiene una fuerte presencia en toda Latinoamérica, el arte mexicano tiene una estética única, fruto del sincretismo y de la historia particular de México, especialmente de su legado indígena. Por eso le doy un lugar a lo específicamente mexicano, porque es más especial para mí y tengo mas acercamiento a ellas.
¿Ha habido algún encuentro que te haya hecho ver las cosas de otra manera y te haya impulsado a cambiar algo en tu técnica o enfoque del dibujo?
Conocer a tatuadores más experimentados ha cambiado mi forma de ver, diseñar y tatuar. Pienso, por ejemplo, en Aquariant, cuya influencia ha sido muy positiva para mí. Hasta entonces, no había tenido mucha relación con tatuadores con mucha más experiencia que yo y cuyo trabajo admiraba profundamente, porque yo trabajé durante muchos años solo sin recibir retroalimentación de nadie, así que poder ver a otros artistas trabajar, hacerle preguntas y hablar sobre diferentes aspectos del tatuaje fue muy enriquecedor. Incluso cuando no coincidimos, sus opiniones siempre me resultaron valiosas. Este tipo de conversaciones no son fáciles de generar en un encuentro casual o en redes sociales, sino en la vida cotidiana, cuando trabajas continuamente con otros artistas. Es en esa interacción diaria donde surge la confianza y la oportunidad de compartir conocimientos y experiencias de forma más natural.
Actualmente, ¿qué diseños sientes que están más conectados contigo y con tu sensibilidad artística?